Los rescatistas de perros de Houston encuentran piel y huesos perdidos en un estacionamiento y contribuyen a su increíble recuperación
Un perro demacrado y asustado fue encontrado en un estacionamiento.
El perro tenía tan mal aspecto que ninguno de los transeúntes se atrevió a tocarlo hasta la llegada de los voluntarios del servicio de rescate.
Los rescatistas de perros de Houston encuentran piel y huesos perdidos en un estacionamiento y contribuyen a su increíble recuperación

Era tan delgado que su esqueleto era fácilmente visible a través de la piel delgada. Y en el auto, el perro comenzó a tener convulsiones.
En el hospital veterinario de emergencia, se les dijo a los voluntarios de ThisIs Houston que su hijo abandonado se estaba muriendo.
Pero en algún momento de la lucha desesperada por la vida, el desafortunado perro levantó la cabeza y miró cuidadosamente a sus rescatadores, inspirándolos con la esperanza de lo mejor.

Los rescatistas de perros de Houston encuentran piel y huesos perdidos en un estacionamiento y contribuyen a su increíble recuperación
Comenzó una larga y dolorosa lucha por la vida del perro, al que el veterinario llamó Opie.
El perro respiraba con dificultad, pero no se rindió.
Tenía mucha hambre, pero debido al hambre prolongada, su sistema digestivo no aceptaba alimentos.

Se encontraron fragmentos minerales en las heces del perro, lo que significaba que el perro había ingerido rocas, huesos y cualquier otra cosa que pudiera encontrar.
Los rescatistas de perros de Houston encuentran piel y huesos perdidos en un estacionamiento y contribuyen a su increíble recuperación
Además del agotamiento, los médicos descubrieron otro problema: una gran herida en la pierna que necesitaba ser cosida.
A pesar de que Opie resultó ser un perro pura sangre, nadie lo cuidó.
Los médicos no encontraron ningún rastro de chipear al perro ni manipulaciones médicas.

Afortunadamente, el tratamiento funcionó.
Los rescatistas de perros de Houston encuentran piel y huesos perdidos en un estacionamiento y contribuyen a su increíble recuperación
Desde el comienzo de la terapia, Opie no ha tenido más convulsiones y, en general, el perro se ve mucho mejor.
Resultó ser la criatura más dulce, lista, a pesar de su difícil condición, para agradecer a todos por su cuidado y amor.
Exteriormente, el perro también cambió mucho: ganó peso y adquirió un pelaje suave y brillante.
Desarrolló un interés por la vida y lo que sucedía a su alrededor.
Los rescatistas de perros de Houston encuentran piel y huesos perdidos en un estacionamiento y contribuyen a su increíble recuperación
Opie pasó varios meses en el hospital y finalmente se recuperó.
Y pronto le esperaba una sorpresa: una familia de Houston quería adoptarlo.
Jenna, Brenda y Waylon se enteraron del perro a través de las redes sociales.
Hace algún tiempo, perdieron a su mascota de la misma raza, el Weimaraner, y estaban felices de brindarle su hogar a Opie.
Tiene una vida larga y feliz por delante en la que no tiene que comer piedras para sobrevivir.