Una mujer convierte un avión Boeing en una casa completamente funcional

Una mujer convierte un avión Boeing en una casa completamente funcional

El extraordinario viaje de Jo Ann Ussery comenzó en 1993, cuando su casa en Benoit, Mississippi, fue destruida y ella se encontró con sus dos hijos y poco dinero.

Ante el desafío de encontrar una vivienda adecuada, su cuñado, un controlador aéreo, le sugirió una solución poco convencional: vivir en un avión Boeing 727 fuera de servicio.

Ussery exploró la idea con entusiasmo y, al encontrarse con un Boeing 727 a punto de ser desmantelado, se enamoró y lo compró por tan solo 2000 dólares, incluido el envío.

Esta vivienda única fue bautizada como “Little Trump”, inspirándose en el Boeing 727 privado de Donald Trump. Ussery se embarcó en un viaje transformador, invirtiendo menos de 30 000 dólares en renovaciones.

Ussery estacionó el avión junto a un lago en su propiedad, aseguró la cola con concreto y rediseñó meticulosamente el interior de la aeronave de 42 metros de largo.

El interior del avión, que abarca 140 metros cuadrados, sufrió cambios significativos. Ussery mejoró el aislamiento, colocó pisos nuevos y reutilizó el baño y los compartimentos superiores del avión para maximizar el espacio.

Al interior del avión se le añadieron tres dormitorios, una sala de estar, una cocina e incluso un lavadero.

Ussery incluso convirtió la cabina en un baño principal con bañera, creando la ilusión de estar flotando en el aire mientras se contempla el lago. Sorprendentemente, Ussery llevó a cabo la mayor parte de las reformas ella misma.

Entre 1995 y 1999, Ussery y su familia vivieron en el avión reconvertido, donde disfrutaron de su encanto y sus comodidades únicas. Finalmente, decidió compartir su creación con el mundo y lo convirtió en un museo.

Desafortunadamente, durante un breve intento de transporte, el avión se cayó trágicamente de su chasis y quedó destruido.