Una osa salva a su bebé y agradece al guardabosques por salvar a su cachorro
Un día, un forestal fue al bosque a recoger arándanos para sorprender a su nieto con bayas frescas. Él conocía bien estos lugares y comprendía que para encontrar bayas grandes tenía que adentrarse en la espesura.

Al llegar al lugar, el anciano se puso en cuclillas, colocó una cesta a su lado y comenzó a recoger arándanos con su cucharón casero.
Estaba tan entusiasmado que no se dio cuenta de que se encontraba al lado de un agujero profundo. De repente se escuchó un fuerte gruñido.

Era un oso grande. Al parecer, sintió que un humano había entrado en su territorio y decidió castigar al huésped no invitado. Pero el experimentado guardabosques siempre llevaba consigo un arma. Disparó al aire.
El oso retrocedió, pero no tenía prisa por abandonar el peligroso lugar. El guardabosques comprendió inmediatamente por qué. Había un pequeño cachorro de oso tendido en el suelo.

El animal quedó atrapado en una trampa y no pudo liberarse. El depredador marrón simplemente estaba protegiendo a su bebé, sin saber cómo ayudarlo a salir. El hombre sacó una navaja de su bolso y liberó la trampa en un par de minutos.
Para no tentar a la suerte, se apresuró a irse, pues el oso pronto recuperaría el sentido común. En el camino de regreso sintió que lo seguían, por lo que casi tuvo que correr. Sólo después de salir del bosque miró hacia atrás.