Adopté a la perrita más vieja del refugio sabiendo que solo le quedaba un mes de vida. Mi objetivo era hacerla más feliz
Cuando entré en ese refugio, no esperaba tomar una decisión que me costaría mi matrimonio.

Pero cuando me arrodillé frente a esa vieja y frágil perrita, supe una cosa: ella me necesitaba. Y tal vez yo también la necesitaba a ella.
Greg y yo habíamos estado intentando llenar el silencio de nuestro matrimonio durante años.

Habíamos estado juntos durante más de una década, pero después de cada visita al médico, cada prueba confirmaba lo que ya temíamos: no, no puedes tener hijos.