Una niña que nació con albinismo fue abandonada por sus padres. Su apariencia era demasiado extraña para ellos, y la dejaron en la puerta de un orfanato.
La historia de Xueli Abbing es desgarradora e inspiradora a la vez, un poderoso testimonio de que la belleza, el valor y el propósito no dependen de las circunstancias del nacimiento.

Nacida en China con albinismo, Xueli fue abandonada de bebé en la puerta de un orfanato. Sus padres la abandonaron, creyendo que su apariencia era demasiado «diferente» para integrarse en la sociedad.
Su vida fácilmente pudo haber dado un giro trágico. En algunas culturas, los niños con albinismo suelen ser víctimas de estigma, discriminación e incluso violencia, donde los mitos los retratan como malditos o dotados de poderes místicos.
En algunas regiones, los niños con albinismo son perseguidos por sus órganos, a los que se les atribuyen propiedades mágicas o curativas. Para Xueli, sobrevivir fue un milagro. «Tuve suerte de que me abandonaran», confesaría más tarde.
En el orfanato, el personal la llamó Xueli, un nombre cuidadosamente elegido. En chino, Xue significa «blanca como la nieve» y Li significa «hermosa». Juntos, estos nombres evocaban resiliencia y esperanza: una belleza tan blanca como la nieve. Incluso rechazada, recibió una identidad que honraba su singularidad.
El albinismo es una condición genética que reduce la producción de melanina en la piel, el cabello y los ojos. Además de cambios en la apariencia, a menudo conlleva dificultades como sensibilidad al sol y problemas de visión.

Para las personas con albinismo, la vida puede ser una lucha diaria contra los prejuicios y la incomprensión, pero la experiencia de Xueli demuestra que la diferencia también puede ser una fuente de fortaleza.
La vida de Xueli cambió radicalmente cuando fue adoptada por una amorosa familia holandesa. La criaron con amor, ofreciéndole la confianza, el apoyo y la aceptación que todo niño merece. En este entorno, aprendió que su singularidad era algo que debía celebrarse en lugar de ocultarse.
A los 11 años, su vida dio un giro inesperado. Un diseñador de Hong Kong la invitó a una sesión de fotos que celebraba las «imperfecciones perfectas». Luego, le pidieron que desfilara en un desfile de moda, un hito para una niña que antes había sido rechazada por su apariencia. «Fue una experiencia fantástica», declaró Xueli a la BBC, reflexionando sobre este momento crucial.

El mundo de la moda ha sido criticado durante mucho tiempo por sus estándares de belleza excesivamente restrictivos, pero Xueli formó parte de un creciente movimiento hacia la inclusión.
Un fotógrafo londinense reconoció su potencial y la asesoró, asegurándose de que recibiera el respeto que toda modelo merece. Su colaboración dio lugar a un hito extraordinario: en junio de 2019, Xueli apareció en Vogue Italia.
«En aquel entonces, no era plenamente consciente del prestigio de la revista», admitió. «Me llevó un tiempo comprender el entusiasmo de la gente». Su aparición fue más que un logro personal: fue una declaración de amor: la belleza se manifiesta de muchas maneras. Hoy en día, los medios de comunicación presentan cada vez más modelos con diferencias físicas, discapacidades o condiciones genéticas como el albinismo.
Xueli ve esto como un avance, aunque insiste en que la inclusión debería ser la norma. «Todavía hay modelos extremadamente altas o delgadas, pero hoy en día, las personas con discapacidades o diferencias tienen mayor protagonismo en los medios. Es maravilloso, pero debería ser la norma.» »

Debido a su visión limitada, Xueli percibe el mundo de manera diferente, lo que ha moldeado su forma de evaluar a los demás. «Quizás porque no lo veo todo con claridad, me concentro más en las voces de las personas y en lo que dicen», explica. «Es su belleza interior lo que más me importa.»
Su perspectiva resalta una verdad más profunda: el juicio superficial ignora la verdadera esencia de una persona. Para Xueli, el modelaje no se trata solo de moda; es una plataforma para cambiar las perspectivas sociales y desafiar los prejuicios.
Con 16 años, Xueli se compromete a concienciar sobre el albinismo. Enfatiza la importancia de un lenguaje respetuoso, abogando por el uso del término «persona con albinismo» en lugar de la etiqueta «albino», afirmando que la identidad es mucho más que una simple condición.
Sobre todo, está decidida a combatir el estigma mortal que aún amenaza a los niños con albinismo en algunas partes del mundo. «No aceptaré que maten a niños por su condición», ha declarado. «Quiero cambiar el mundo». »

La valentía de Xueli va más allá de la pasarela. Al compartir su historia, redefine la belleza y lucha por un mundo donde los niños con albinismo puedan vivir sin miedo, violencia ni rechazo.
Desde los inicios de un orfanato en China hasta las brillantes páginas de Vogue, la vida de Xueli Abbing ejemplifica la resiliencia, el amor y el poder transformador de aceptar la diferencia. Su trayectoria demuestra que lo que antes se consideraba «extraño» u «diferente» puede, con valentía y perseverancia, inspirar a millones.
La joven, que en su día fue rechazada por su apariencia, se ha convertido en un símbolo internacional de esperanza y belleza. Y su historia apenas comienza.
Le deseamos a Xueli todo lo mejor en su extraordinario camino, recordando al mundo que debemos buscar la belleza allí donde durante tanto tiempo ha sido ignorada.